Importar mercancía a México implica cumplir con una serie de requisitos legales, fiscales y operativos establecidos por el SAT, la Secretaría de Economía, la ANAM y otras dependencias. No es un proceso que se pueda improvisar: la falta de cualquier requisito puede resultar en que tu mercancía quede detenida en la aduana, se generen multas o incluso se inicie un procedimiento de embargo.
El primer paso es tener tu Registro Federal de Contribuyentes (RFC) activo y con estatus vigente ante el SAT. Si eres persona moral, debes estar constituida legalmente en México. Si eres persona física con actividad empresarial, necesitas tener tu RFC con obligaciones fiscales actualizadas. Además, debes estar al corriente en tus declaraciones y no tener créditos fiscales firmes pendientes.
El Padrón de Importadores es un registro obligatorio ante el SAT para toda persona que desee importar mercancía a México. Sin este registro, no podrás realizar ninguna importación definitiva. El trámite se realiza en línea a través del portal del SAT y generalmente se resuelve en 5 a 10 días hábiles.
En México, por ley, las operaciones de comercio exterior deben realizarse a través de un agente aduanal o agencia aduanal autorizada por el SAT, salvo excepciones como importaciones de bajo valor vía postal. El agente aduanal es tu representante legal ante la aduana y es responsable de elaborar el pedimento, clasificar la mercancía, calcular y pagar los impuestos, y gestionar todo el despacho.
Busca un agente que opere en la aduana donde llegará tu mercancía, tenga experiencia en tu tipo de producto y utilice herramientas digitales para darte visibilidad en tiempo real.
La e.firma es el certificado de firma electrónica avanzada expedido por el SAT. Es indispensable para inscribirte en el Padrón de Importadores y, desde 2026, para firmar la Manifestación de Valor Electrónica (MVE). Se tramita presencialmente en las oficinas del SAT con cita previa.
Dependiendo del tipo de mercancía, podrías necesitar permisos previos de la Secretaría de Economía, certificados de cumplimiento de NOMs, registros sanitarios de COFEPRIS, certificados fitosanitarios de SENASICA, o permisos de SEMARNAT. Estas regulaciones se determinan por la fracción arancelaria.
“La primera importación siempre parece complicada, pero con la preparación correcta y un buen agente aduanal, el proceso se vuelve predecible. La clave está en no dejar nada para el último momento.”
— Equipo Camtom
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