El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) permite que los bienes originarios de los tres países circulen con aranceles preferenciales o con arancel cero. Pero el acceso a estos beneficios no es automático: cada mercancía debe cumplir con reglas de origen específicas que demuestren que fue producida, transformada o contiene suficiente valor agregado regional. Un error en la aplicación de estas reglas puede resultar en el cobro retroactivo de aranceles, multas, pérdida de beneficios y daño a la relación comercial con clientes y proveedores.
Todo comienza con la clasificación arancelaria. La regla de origen específica que aplica a un producto está determinada por su fracción arancelaria en el Sistema Armonizado. Si la fracción es incorrecta, la regla de origen que se aplica también es incorrecta, lo que invalida todo el análisis de origen posterior. Este es el error más fundamental y el más común: se trabaja con esmero en la certificación de origen, pero la base — la clasificación — es errónea.
El T-MEC contempla varios criterios para determinar el origen: totalmente obtenido, cambio de clasificación arancelaria (a nivel de capítulo, partida o subpartida), valor de contenido regional (método de costo neto o método de valor de transacción) y requisitos específicos por producto. Muchos operadores aplican un criterio cuando la regla exige otro, o no verifican si existen requisitos adicionales (como porcentajes mínimos de materiales regionales) que deben cumplirse simultáneamente.
La certificación de origen no es solo una declaración: debe estar respaldada por documentación que demuestre el origen de cada insumo utilizado en la producción. El error más frecuente es certificar el origen con base en la declaración verbal del proveedor sin solicitar las facturas, certificados de insumos, registros de producción o análisis de valor de contenido regional. Cuando la autoridad solicita la documentación de soporte, la falta de evidencia invalida la certificación.
Bajo el T-MEC, el productor, exportador o importador que certifica el origen es responsable de la veracidad de la información y debe conservar la documentación de soporte durante al menos 5 años. La certificación sin respaldo documental es una infracción grave.
El T-MEC incluye una regla de minimis que permite que hasta un 10% del valor de transacción del bien (o el 7% del peso para textiles) corresponda a materiales no originarios sin que el producto pierda su condición de originario. Muchos operadores desconocen esta flexibilidad y declaran productos como no originarios cuando podrían calificar, o por el contrario, la aplican en casos donde la regla específica del producto la excluye expresamente.
Cuando la regla de origen exige un porcentaje mínimo de valor de contenido regional (VCR), el cálculo debe realizarse con precisión. Los errores más comunes incluyen utilizar el método de cálculo incorrecto (costo neto vs. valor de transacción), no excluir costos que deben excluirse (como regalías, intereses o costos de empaque para exportación en el método de costo neto), incluir materiales que no califican como originarios, o no actualizar el cálculo cuando cambian los costos de insumos o los precios de venta.
El T-MEC permite la acumulación: los materiales originarios de cualquiera de los tres países se consideran originarios para efectos del cálculo. Algunos operadores no aprovechan esta disposición y declaran productos como no originarios cuando, al considerar insumos canadienses o estadounidenses en la cadena, el producto sí calificaría. Otros cometen el error inverso: asumen que un insumo de un país T-MEC es automáticamente originario sin verificar que ese insumo cumpla a su vez con las reglas de origen aplicables.
El T-MEC permite que una certificación de origen cubra un envío único o múltiples envíos de bienes idénticos durante un período de hasta 12 meses. Los errores incluyen utilizar certificaciones vencidas, aplicar una certificación emitida para un producto específico a un producto diferente aunque sea similar, no actualizar la certificación cuando cambia la composición del producto o el origen de sus insumos, y no verificar que los datos del certificado coincidan con los del pedimento y la factura comercial.
Los sectores textil y automotriz tienen reglas de origen particularmente complejas bajo el T-MEC. En textiles, las reglas de hilado en adelante requieren que la fibra se hile, el hilo se teja y la tela se corte y cosa dentro de la región T-MEC. En automotriz, el VCR mínimo aumentó progresivamente hasta el 75% en 2023, con requisitos adicionales para componentes principales como motores, transmisiones y baterías. Aplicar las reglas generales a estos sectores sin considerar sus disposiciones específicas es un error costoso y sorprendentemente frecuente.
Antes de emitir una certificación de origen, utiliza herramientas de validación que crucen la clasificación arancelaria con la regla de origen específica, calculen automáticamente el VCR y verifiquen que la documentación de soporte esté completa. La inversión en validación es insignificante comparada con el costo de una certificación incorrecta.
“La clasificación arancelaria correcta es el cimiento de las reglas de origen. Sin una fracción precisa, todo el edificio del cumplimiento T-MEC se derrumba. Cada dígito cuenta.”
— Equipo Camtom
Equipo Camtom
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