La clasificación arancelaria es el proceso de asignar un código numérico específico a cada mercancía que se importa o exporta. Este código, conocido como fracción arancelaria, determina los impuestos que se deben pagar, las regulaciones no arancelarias que aplican y los permisos que se requieren. En México, la clasificación se basa en la Tarifa de la Ley de los Impuestos Generales de Importación y de Exportación (TIGIE), que a su vez se fundamenta en el Sistema Armonizado de Designación y Codificación de Mercancías (SA) de la Organización Mundial de Aduanas.
Una clasificación incorrecta puede tener consecuencias graves: multas de hasta el 70% del valor de la mercancía, retrasos en el despacho aduanero, pérdida de preferencias arancelarias bajo tratados de libre comercio y, en casos extremos, el inicio de procedimientos penales por contrabando técnico. Por eso, dominar este proceso es fundamental para cualquier operador de comercio exterior.
Según datos del SAT, más del 12% de los pedimentos presentados en 2025 contenían errores de clasificación arancelaria. Estos errores generaron multas acumuladas superiores a los 2,800 millones de pesos.
La TIGIE organiza todas las mercancías del mundo en una estructura jerárquica de 22 secciones, 98 capítulos, partidas (4 dígitos), subpartidas (6 dígitos) y fracciones arancelarias (8 dígitos). Los primeros 6 dígitos son universales y están armonizados a nivel mundial bajo el SA. Los últimos 2 dígitos son específicos de México y detallan la mercancía para fines fiscales y regulatorios nacionales.
Las Reglas Generales de Interpretación son el marco legal que determina cómo clasificar una mercancía cuando la estructura de la TIGIE no es suficiente para una identificación directa. Son 6 reglas que se aplican en orden secuencial — es decir, solo se recurre a la segunda regla si la primera no resuelve la clasificación.
Nunca clasifiques una mercancía basándote únicamente en su nombre comercial. Dos productos con el mismo nombre pueden tener clasificaciones completamente diferentes según su composición o uso. Siempre verifica con la descripción técnica y las notas de capítulo.
La clasificación arancelaria manual requiere experiencia y acceso a fuentes actualizadas. Las herramientas modernas de clasificación asistida por IA, como TariffPro de Camtom, combinan la base de datos actualizada de la TIGIE con algoritmos que sugieren la fracción más probable basándose en la descripción del producto. Esto no reemplaza al clasificador humano, pero reduce significativamente el margen de error y el tiempo de proceso.
Además de herramientas tecnológicas, las Notas Explicativas del SA publicadas por la OMA y los criterios de clasificación del SAT son fuentes indispensables para resolver casos complejos. Consultar resoluciones anticipadas de clasificación emitidas por la autoridad también ayuda a establecer precedentes.
TariffPro de Camtom utiliza inteligencia artificial entrenada con la TIGIE actualizada y miles de resoluciones de clasificación para sugerir la fracción arancelaria correcta en segundos. El sistema identifica automáticamente las regulaciones no arancelarias, NOMs y permisos asociados, reduciendo el riesgo de omisiones que podrían generar problemas en aduana.
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