Los suplementos alimenticios están regulados en México como productos de salud bajo la Ley General de Salud y su Reglamento de Control Sanitario de Productos y Servicios. La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) es la autoridad encargada de autorizar la importación y comercialización de estos productos en territorio nacional.
A diferencia de otros países como Estados Unidos, donde los suplementos alimenticios se regulan de forma relativamente laxa bajo la categoría de alimentos, en México se requiere un aviso de funcionamiento y, en muchos casos, un registro sanitario previo a la importación. Este marco más estricto busca proteger la salud pública frente a productos que podrían contener ingredientes no autorizados o declaraciones falsas.
Según la legislación mexicana, un suplemento alimenticio es un producto a base de hierbas, extractos vegetales, alimentos tradicionales, deshidratados o concentrados de frutas, adicionados o no con vitaminas o minerales, que se puede presentar en forma farmacéutica (tabletas, cápsulas, polvo, líquido) y cuya finalidad de uso es incrementar la ingesta dietética total, complementarla o suplir alguno de sus componentes.
COFEPRIS mantiene una lista de ingredientes prohibidos en suplementos alimenticios. Si tu producto contiene efedrina, sibutramina, fenolftaleína, sildenafil o cualquier ingrediente de la lista, la importación será rechazada y el producto destruido.
Además de los requisitos generales de la NOM-051, los suplementos alimenticios deben incluir en su etiqueta: la leyenda 'Este producto no es un medicamento', la tabla de información nutrimental con el contenido por porción de cada ingrediente activo, las instrucciones de uso y la dosis recomendada, las contraindicaciones conocidas, y la leyenda 'El consumo de este producto es responsabilidad de quien lo recomienda y de quien lo usa'.
El proceso completo desde la solicitud inicial hasta la autorización de importación toma típicamente de 45 a 90 días calendario. Los costos incluyen: el pago de derechos ante COFEPRIS (aproximadamente $10,000 a $25,000 MXN por producto), los análisis de laboratorio ($5,000 a $15,000 MXN por producto), la traducción oficial de documentos si vienen en un idioma distinto al español, y los honorarios del agente regulatorio si decides contratar uno.
Importar suplementos alimenticios a México es un proceso regulatorio exigente pero perfectamente alcanzable con la preparación adecuada. La clave está en contar con toda la documentación técnica desde el inicio, verificar que el producto cumple con la normatividad mexicana, y mantener una comunicación constante con COFEPRIS durante el proceso.
“En suplementos alimenticios, la regulación es tu aliada. Un producto correctamente registrado inspira confianza en el consumidor y protege tu inversión.”
— Equipo Camtom
Equipo Camtom
Equipo Editorial
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