El certificado de origen bajo el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) es el documento que permite a los importadores obtener trato arancelario preferencial en la importación de mercancías originarias de alguno de los tres países. Sin este certificado, o con un certificado que contenga errores, el importador debe pagar el arancel de nación más favorecida (NMF), que puede ser significativamente más alto que la tasa preferencial del T-MEC, que en muchos casos es de 0%.
A diferencia de su predecesor (el TLCAN), el T-MEC permite la autocertificación de origen: el exportador, productor o importador puede emitir el certificado sin necesidad de un organismo gubernamental. Esto simplifica el proceso pero también incrementa la responsabilidad del emisor y la probabilidad de errores.
El T-MEC no establece un formato único obligatorio. El certificado puede ser cualquier documento que contenga los datos mínimos requeridos, incluyendo: información del certificador, del exportador y del productor; descripción de los bienes; clasificación arancelaria (HS6); criterio de origen aplicable; y periodo de vigencia. Sin embargo, los tres países han publicado formatos sugeridos que facilitan el cumplimiento.
El T-MEC establece reglas de origen específicas para cada producto en su Anexo 4-B. Estas reglas determinan qué transformación o valor agregado debe ocurrir en la región para que el producto califique como originario. Algunas de las reglas más complejas aplican a los sectores automotriz, textil, químico y agrícola.
El T-MEC exige un Valor de Contenido Regional (VCR) del 75% para vehículos (vs. 62.5% del TLCAN), con requisitos adicionales de contenido laboral: 40-45% del valor debe producirse en plantas que paguen al menos $16 USD/hora.
Las autoridades aduaneras de los tres países pueden iniciar verificaciones de origen para confirmar que los bienes efectivamente califican como originarios. Estas verificaciones pueden incluir cuestionarios al exportador/productor, visitas a las instalaciones de producción y revisión documental. Si la verificación determina que el bien no es originario, se cobra la diferencia arancelaria con recargos y se puede imponer una sanción adicional.
El certificado de origen T-MEC es una herramienta valiosa que puede generar ahorros significativos en aranceles. Sin embargo, su correcta elaboración requiere conocimiento técnico y atención al detalle. Invertir tiempo en hacerlo bien desde el inicio es mucho más económico que enfrentar las consecuencias de un certificado incorrecto.
“Un certificado de origen bien hecho no solo ahorra aranceles; te protege ante verificaciones y auditorías de la autoridad.”
— Equipo Camtom
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