México se ha consolidado como el principal socio comercial de Estados Unidos, superando a China en valor total de intercambio bilateral. Este posicionamiento estratégico, impulsado por el nearshoring y la diversificación de cadenas de suministro globales, trae consigo oportunidades y desafíos sin precedentes para los operadores de comercio exterior en 2026.
El flujo de inversión extranjera directa hacia México alcanzó niveles record en 2025. Para 2026, el reto ya no es atraer inversión, sino tener la capacidad operativa para manejar el volumen de comercio que esto genera. Las aduanas del norte del país operan a más del 90% de capacidad, y la demanda de agentes aduanales certificados supera la oferta disponible.
Con la MVE obligatoria a partir de abril, México da un paso definitivo hacia la aduana sin papel. Pero la digitalización va más allá del pedimento: la VUCEM ha anunciado nuevos módulos para permisos previos digitales, certificados de origen electrónicos y notificaciónes automáticas de liberación de mercancías.
Las agencias que adopten tempranamente las herramientas digitales tendrán una ventaja competitiva significativa. La automatización permite manejar más operaciones con el mismo equipo, mejorando márgenes operativos.
La revisión del T-MEC prevista para 2026 incluirá requisitos más estrictos de contenido regional, especialmente para el sector automotriz, electrónico y textil. Las empresas deberán documentar con mayor precisión el origen de sus componentes, lo que aumenta la complejidad de la certificación de origen.
Lo que en 2024 era innovación, en 2026 se convierte en estándar. La IA aplicada a la clasificación arancelaria, la detección de anomalías en facturas y la predicción de tiempos de despacho ya no es un diferenciador: es un requisito para competir. Las agencias que no adopten estas tecnologías enfrentarán desventajas crecientes en precisión y velocidad.
Los mecanismos de ajuste en frontera por carbono de la Unión Europea y las regulaciones ambientales del T-MEC están creando nuevas obligaciones para los exportadores mexicanos. La trazabilidad de la huella de carbono en la cadena de suministro será un factor cada vez más relevante en las operaciones de comercio exterior.
“2026 es el año en que el comercio exterior mexicano deja de ser un sector tradicional para convertirse en una industria de alta tecnología. Quien no se adapte, se quedará atrás.”
— Equipo Camtom
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